¿Qué hacer cuando las musas se han ido a jugar al mus?

  • Sara 

El cerebro del artista tiene una creatividad ilimitada, pero es el propio artista quien tiene que desarrollar dicha capacidad o se enfrentará a la tortura de poder crear sólo cuando está “inspirado”.

He pasado muchos años en los que producía a base de vómitos creativos, alternando épocas en las que estaba totalmente inspirada y creaba a una velocidad pasmosa, con otras de auténtica sequía creativa, en las que parecía que mis musas se habían ido a jugar al mus. Por ejemplo, en 2009 pinté 25 cuadros en tan sólo un fin de semana y otros 25 cuadros en el transcurso de la semana siguiente. En total, pinté 50 cuadros en una semana y media. Y no volví a pintar un sólo cuadro hasta 2012… ni siquiera lo intenté, porque no estaba “inspirada”. Simplemente continué con “mi vida”, creyendo que era mejor dejarme llevar por mi ritmo creativo, y no me di cuenta de que me estaba auto-engañando y, lo peor de todo, dañándome a mí misma.

Tatúate mentalmente esta frase: “EL ARTISTA CUANDO NO CREA, SE PUDRE”. El artista necesita crear tanto como comer, dormir o respirar. Y comienza a bloquearse profundamente y a desperdiciar su vida improductivamente cuando se limita a crear sólo cuando le viene la inspiración.

La palabra “inspiración” viene del latín y está compuesta por: el prefijo latino in- (hacia dentro); el verbo spirare (respirar); y el sufijo -tio (-ción) que indica “acción y efecto”. Por tanto, no sólo se usa para referirse a la acción y efecto de introducir aire a los pulmones, sino también a la necesaria iluminación del espíritu (el rol que cumplen las musas) previa a cualquier creación humana.

Me encanta investigar la etimología de las palabras, porque suelen dar respuesta a muchos de nuestros problemas. Si para crear debemos iluminar nuestro espíritu, sólo tendremos que respirar previamente. Fácil. La inspiración no es algo que sea externo a nosotros, algo que viene o se va cuando se le antoja, es algo interno, que hay que ir a buscar si no está fluyendo con regularidad. Cuando quiero escribir, dibujar, preparar una coreografía, o crear lo que quiera en ese momento, lo primero que hago es respirar conscientemente, estar atenta a qué pensamientos me están bloqueando, qué emociones están interviniendo o qué creencias me están impidiendo fluir, y lo suelto todo, hasta que mi mente se aclara y mi creatividad fluye.

“Jo, pero eso es un rollo y una pérdida de tiempo…”, puede que piensen algunos. Más tiempo se pierde luchando contra la falta de inspiración, creando y deshaciendo lo que se comienza, tirando a la basura bocetos que no valen para nada porque tus musas están de juerga. Y es aquí donde viene lo interesante: ¿quiénes son las musas?.

Gracias a Pausianas, un historiador griego del siglo II d.C., sabemos que originalmente se adoraba a tres musas: Meletea (“meditación”), Mnemea (“memoria”) y Aedea (“canto”, “voz”). Curiosamente, la primera de las musas, es la de la meditación… ¿acaso los griegos eran más inteligentes que nosotros y respiraban antes de ponerse a crear? Toda obra creativa primero nace de una idea en la mente del artista, por ello Meletea piensa en abstracto y deja el trabajo de creación a Mnemea, quien primero recuerda lo que su hermana ha pensado y luego lo plasma por escrito, desarrollando la idea y haciendo modificaciones para que se transforme en una auténtica obra de arte. Finalmente es Aedea quien se encarga de leer, recitar, cantar o poner en escena dicha obra.

Si tus musas se han ido a jugar al mus, sigue los pasos de estas tres musas:

  1. Medita antes de crear: Date tiempo para respirar, aclarar la mente, y permitir que las ideas fluyan libremente.
  2. Ponte a escribir: A mí me ayuda mucho la escritura automática, ponerme a escribir como loca todo lo que sale de mi mente hasta que el lío que tengo en la cabeza se va deshaciendo y comienza a tener todo una lógica. Escribir, escribir y escribir sin parar, hasta que se finalice la obra.
  3. Muestra tu creación: No hay nada que active más la creatividad que exponerse ante el público, porque si lo que creamos se queda en un cajón, al final, no tiene un sentido seguir creando. Si se expone, ya tienes una excusa para seguir creando cosas nuevas. Y cuanto más crees, mejores obras saldrán.

Espero sinceramente que este artículo te pueda servir de ayuda y que entrenes a tus musas para que fluya esa creatividad única y especial que tienes. Compártelo si crees que puede ser de ayuda a otros artistas. Feliz creación!!!

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