Mis primeros pasos hacia la salud

En mi último post, Conviviendo con la enfermedad, ya enumeré detalladamente mi estado de salud a lo largo de mi vida, así que no hace falta que diga que estaba hecha una mierda (con perdón de la expresión). Lo peor de todo es que no tenía una GRAN enfermedad, sino cientos de síntomas aparentemente inconexos que hacían que mi día a día fuera una auténtica odisea.

Después de pasar la infancia diciendo cada dos por tres: “me duele la tripa”, “me duele la cabeza”, “estoy mareada”, etc., me harté en la adolescencia y sólo me quejaba cuando ya no podía aguantar más. Lo más terrible de todo es que había épocas en las que ese “no poder aguantar más” era excesivamente frecuente.

Estaba harta de todo:

  • Harta de médicos que no me daban solución: el médico de cabecera me remitía al de digestivo, el de digestivo al de medicina interna, el de medicina interna al ginecólogo, el ginecólogo al neurólogo, el neurólogo a mi casa…
  • Harta de medicamentos cuyos efectos secundarios eran peores que mis enfermedades: los inhaladores para el asma me producían hongos bucales; por un medicamento para los mareos, perdí el control de la musculatura del cuello y los ojos durante 5 horas… no le recomiendo esa experiencia ni a mi peor enemigo.
  • Y harta de pruebas insufribles que no aportaban ninguna explicación a mis problemas: dormir una noche en el hospital con la cabeza llena de cables es soportable; tragarte un líquido blanco que sabe a yeso para que te hagan una radiografía de contraste del sistema digestivo es desagradable; pero no recuerdo nada tan horrible como una gastroscopia… OMG!

Así que con 25 años comencé a investigar todo tipo de terapias alternativas con la esperanza de encontrar allí la sanación. Si algo me ha caracterizado a lo largo de mi vida, es la persistencia en cuanto a completar los tratamientos, así que he hecho de todo:

  • Mantuve a rajatabla durante todo un año una dieta híper-mega-súper estricta para matar de hambre a la candidiasis: mis amigos filmaban cada vez que enumeraba el listado de alimentos prohibidos e ir a comer por ahí era toda una aventura…
  • Me dejé un dineral en terapeutas de todas las especialidades: kinesiología, acupuntura, flores de bach, par biomagnético, electroestimulación, masajes, tratamiento con ventosas, gemoterapia…
  • Me dejé otro dineral en suplementos alimenticios, vitaminas y productos naturales.
  • Me formé como terapeuta de diferentes técnicas de sanación energética para realizarme las sanaciones a mí misma, y dediqué miles de horas a poner en práctica dichas terapias: reiki, registros akáshicos, DMC, matrix, diksha, visión aural, método Yuen, meditación…
  • Hice lo mismo con todo tipo de técnicas de reprogramación mental y liberación emocional: PNL, EFT, EMDR, Psych-K, biofusión, método Sedona…

Yo no soy médico, ni psicólogo, ni científico. Sólo soy una artista que ha hecho de conejillo de indias voluntariamente con muuuuuchas cosas. Así que todo lo que cuento se basa única y exclusivamente en MI experiencia. Quiero dejar claro esto, porque cada persona es un mundo y lo que es válido para mí, puede no serlo para ti. Así que no tomes mi experiencia como LA VERDAD, porque es tan sólo MI realidad.

Aclarado esto, voy a contar los pasos que NO me han ayudado a mejorar mi salud:

  1. Querer poner un parche a la enfermedad queriendo eliminar los síntomas sin profundizar en el verdadero origen.
  2. Intoxicar mi cuerpo con exceso de productos químicos: medicamentos, conservantes alimenticios…
  3. Dejar la responsabilidad de mi salud al médico o al terapeuta, darle mi poder y mi energía personal para que me curara él en lugar de responsabilizarme yo de mi propia sanación.
  4. Entrar en el ciclo de “crisis de sanación energética” constantes, porque cuanto más ponía en práctica las terapias energéticas, más crisis tenía (es que estaba “en proceso de sanación”…)
  5. Confiar en terapias que iban sanando leeeeentamente y en “maestros” que me decían: “confía, todo está bien, estás sanando, dale tiempo al tiempo…”

Sé que con estas afirmaciones se me van a lanzar los leones al cuello, pero como he dicho antes, esta es mi experiencia, así que si no te gusta, cambia de blog, porque no voy a cambiar mi pasado.

Por supuesto no todo lo que he probado es negativo, así que para saber cuáles son los pasos que SÍ me han llevado a tener la salud que tengo hoy, tendrás que esperar al próximo post 😉 Nos vemos!

2 pensamientos sobre “Mis primeros pasos hacia la salud”

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