Cómo la libertad coarta la creatividad

Sí, me has oído bien: “la libertad coarta la creatividad”; y añado: “los límites la fomentan”. Y no, no estoy hablando de política. Estoy acostumbrada a escuchar a muchos artistas diciendo cosas del estilo: “Yo creo que hay que hacer las cosas cuando surgen de forma espontánea”; “Basta que me digan que haga algo para que no lo haga”; “Creo que es mucho más creativo dejar que salga todo lo que hay dentro sin pensar”. Y ante estas reflexiones mi respuesta es tajante: un ambiente de libertad es necesario para crear, pero no puedes depender de tener libertad absoluta para crear, o serás esclavo de ella.

El problema de muchos artistas es que tienen muy poca tolerancia a la rutina y al trabajo duro. Quieren ser tan especiales y tan diferentes al resto, que consideran que su arte tiene que ser fruto de una inspiración y no del esfuerzo. Es habitual que consideren que es menos creativo el que le dedica muchas horas a desarrollar un proyecto, porque parece que el trabajo es incompatible con la creatividad.

Me da mucha pena ver cómo artistas que tienen muchísimo talento no llegan a triunfar porque se estancan en sus “arrebatos” de creatividad. El resultado suele ser el mismo siempre: desperdician su vida improductivamente porque no desarrollan su talento con trabajo diario. Además, las pocas obras que crean pueden ser o prácticamente idénticas entre ellas, lo cual les resta creatividad y frescura, o tan inconexas que no hay una línea común o un estilo propio del artista. Cualquiera de los dos extremos es perjudicial para el artista.

Yo estoy a favor de poner límites a la hora de crear, porque tal y como he experimentado en mis propias carnes, cuanta más libertad he tenido, menos he creado. Cuando he tenido límites, mi creatividad se ha desarrollado mucho más. ¿Y por qué? Porque los límites te obligan a salir de tu zona de confort. ¿Y qué es la zona de confort? Aquellos pensamientos, hábitos y acciones que nos salen de forma natural y sin ningún esfuerzo. Es decir, ese sofá calentito que nos absorbe para que no movamos el culo. ¿Y dónde surge la creatividad? FUERA DE LA ZONA DE CONFORT. 

La creatividad se dispara cuando existe un RETO, es decir, una barrera o límite que nos impide avanzar con facilidad. Un camino completamente llano, hace que caminemos por inercia y la inercia es el enemigo nº1 de la creatividad. Un muro en el camino, hace que nuestra mente busque ideas creativas para sortearlo, siempre que queramos avanzar en la vida. Si queremos estancarnos, nos quedaremos parados esperando a que el entorno cambie por sí solo.

Así que te voy a dar unos tips para comenzar a ponernos límites y desarrollar la creatividad:

  1. Márcate una rutina diaria de creación. Comenzar a desarrollar la creatividad es como arrancar un transatlántico, al principio cuesta mucho arrancar, pero una vez que se comienza, avanza sin parar. Así que todos los días, ponte a crear algo. Da igual que lo que crees sea una auténtica basura, pero como decía Picasso: “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”.
  2. Oblígate a crear algo en un periodo de tiempo limitado. Ej. 30 minutos. Ponte un cronómetro y comienza a crear cualquier cosa. Pasados esos 30 minutos tienes que parar y finalizar aquello que hayas creado, independientemente del resultado.
  3. Escoge un tema específico y desarróllalo de 20 formas diferentes. No me importa que seas pintor, escritor, escultor, músico, bailarín o titiritero. Escoge un tema, por ejemplo “las manos” y píntalas de formas diferentes, escribe sobre ellas con diferentes estilos, inventa 20 movimientos diferentes que no hayas hecho nunca con las manos…
  4. Limita tus recursos. Algo que observo en los niños es que cuando se les da cientos de juguetes desarrollan menos la creatividad que cuando tan sólo se les da una caja de cartón. Así que en lugar de utilizar una amplia gama de colores, utiliza sólo 1 o 2. En lugar de bailar con todo el cuerpo, baila sólo con una parte del cuerpo. Diviértete con el minimalismo.

Por último, recuerda que los límites no deben estar reñidos con la diversión. Cuando creamos pensando en lo que dirán los demás, dejamos de divertirnos. Y un gran enemigo de la creatividad es el estrés y el aburrimiento. Así que relájate y disfruta jugando con tus creaciones!!

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